ADOLESCENCIAS DIGITALES: CONDUCTAS DE RIESGO VS PROBLEMAS EN REDES SOCIALES, VIDEOJUEGOS O INTERNET


Por: Freddy Andres Ponce Valdivia

Universidad Católica Boliviana San Pablo

ADOLESCENCIA, CONDUCTAS DE RIESGO Y PROBLEMAS 


El terminó adolescente se origina del latín adolescens participio de adolescere el cual significa crecer. Aunque actualmente no se encuentra una edad especifica que lo alberga, se entiende básicamente como un periodo entre la infancia y la adultez (Le Breton, 2014).   Este periodo se caracteriza por cambios físicos o psicológicos en donde se pasa por rituales dentro un desarrollo humano y crecimiento personal.  

Estos se sumergen con la tarea de llegar a ser lo que son, conforman una identidad pero este proceso no es de adentro hacia fuera sino un procesos dialectico que se rellena desde ambos lados y en donde confluye sistemas del entorno del individuo. Estos son sistemas ocultos de su entorno con el que no se puede pelear o negar como padres (Ortega, 2011). Entonces cada adolescencia es característica de un entorno y se retroalimenta conforme a un espacio y tiempo. 

Para el transito de la adolescencia, uno de los requisitos va ser conseguir la independencia comunicativa en la familia, la cual se obtiene con la obtención de un celular (Urra, 2006) o el uso de redes sociales, donde esta se convierte un ritual necesario parala emancipación juvenil en una familia nuclear, está será parte del proceso de desvinculación sana.

Cabe recalcar los videojuegos, redes sociales o el internet se han vuelto como espacios para el ocio con un carácter lúdico o de entretenimiento (Urra, 2006). Entonces favorecida por la evolución constante de los medios de comunicación y la tecnología. Al igual que en la adolescencia estas van en constante crecimiento y evolución.

Aunque este ocio parezca compartido es uno individual donde es dificil construir relaciones o interacciones sociales a través de una pantalla en las redes sociales, internet o videojuegos (Castells y De Bofarull, 2002). Porque la tecnología se coloca como un medio y el interlocutor entre dos personas, por lo que la comunicación, aunque era limitada, esta era directa. Por eso se reconoce más problemas, malentendidos y conflictos en la comunicación humana. 

Sin embargo, el adolescente asume conductas de riesgo por que en el cometido del transito de su etapa, se expone deliberadamente a peligros o asume comportamientos de riesgo para lograr su cometido (Le Breton, 2014). Estas son parte de su dinámica de transgredir la norma y reafirmar su existencia a la que siempre se pone a prueba.

Las conductas de riesgo se establecen como formas de integrarse al mundo adulto y demostrar el cuestionamiento a leyes y normas sociales (Musito, Martionez y Varela, 2011). Estas se configuran como rituales o requisitos actuales en el adolescente y como vías para experimentar su juventud.  

Los padres entonces deben dejar de ser sujetos pasivos o analógicos donde deben reducir la brecha generacional y tecnológica. Por qué se solicita orientación para los hijos en la educación por internet (Rodríguez, Martín y Blanco, 2018).  Porque más allá de una brecha generacional, se hace presenta una brecha tecnológica en el uso y acceso de las tecnologías de información. 

Las conductas de riesgo según Le Breton (2011) son conductas discordantes en la que se expone una persona a peligros o su salud se encuentra amenazada. Esta no es objetiva y tampoco puede traducirse como una forma de autolesión o suicidio, sino una forma o juego de vivir en el que se valoriza el vértigo de la experiencia en la que se batalla su identidad. Sin embargo. estas deben diferenciarse de conductas de prueba las cuales son eventos aislados y no tienen un continuo.

Las conductas de riesgo en adolescentes según Rodríguez, Martín y Blanco (2018) podrían ser:

·   Sexting: Envió de fotografías, videos e imágenes con contenido sexual en redes sociales o el internet.

·    Infosurfing:  Navegar de una web a otra por un periodo largo de tiempo sin ninguna finalidad.

·     Oniomania: Compra compulsiva por internet.

·     Sleep – texting:  Dormir con el móvil.

Estas conductas de riesgo pueden parecer problemas en ciertos momentos, pero se han insertado en la cultura tanto de padres o adolescentes como partes de la vivencia o en la interacción con los demás. Por lo que un padre o madre por ejemplo puede prohibir a su hijo/a realizar sexting pero en ocasiones esta es inevitable por que pertenecen a un orden superior y normalizado en la cultura digital.

Los problemas en cambio según Ceberio (2018) serán aquellas situaciones determinadas o construcciones con sentido  la cual repercute en el mismo individuo o a la familia. Por lo que esta puede ser causante de síntomas u otros problemas. Por lo que la responsabilidad y encontrar su solución recae en la propia persona. Por que cuando es una dificultad la persona o el individuo debe aprender a convivir con ello. 



Como problemas según Rodríguez, Martín y Blanco (2018) se encuentra: 

·      Grooming: Acoso de un adulto a un menor a través de redes sociales.

·      Sextorsión:  Chantaje o amenaza con la difusión de fotografías o videos de una victima con un extorsionador. 

·      Sexcasting:  Difusión por internet o redes sociales de contenido sexual de una persona realizada por menores o adultos sin su consentimiento

·      Stalking: Acoso persistente y obsesivo con amenazas e intimidación de forma virtual o física 

·      Pharming: Conseguir o robar una identidad online.

·      Ciberdependencia. Uso indiscriminado y no controlado de las TIC en general. 

·      Nomofobia: Fobia o miedo irracional a estar sin el teléfono o el celular.  

·      Cyberbullying:  Acoso, violencia o maltrato escolar realizado por redes sociales o internet de forma online o en un ciberespacio 

 Otros problemas en lo digital de la adolescencia son: 

·      Ghosting Cuando en un relacion digital y de manera unilateral se rompe contacto con la persona y se desconecta, bloquea y desaparece de cualquier medio digital sin razón o motivo alguno (Timmermans, et al., 2021).

·      Trolling: Conducta antisocial online provocativa, ofensiva y amenazante usando una identidad falsa o anonimato sin tener antecedentes o una relación con esa persona (March, et al., 2017). 

La adicción por ejemplo no será una conducta de riesgo sino un problema en el que se adquiere un modo habitual de comportarse y esta genera síntomas que afectan en distintas dimensiones al adolescente (Castells y De Bofarull, 2002). Esta se vuelve un perjuicio por que se observa daño en el excesivo juego o uso mientras también en las consecuencias a corto o largo plazo a sus relaciones y dimensiones interpersonales como el estudio, trabajo u otros hobbies (De Vega, 2011). 

Las adiciones a videojuegos o al internet es cuando se transforma el uso de estas tecnologías de información como una necesidad, la cual desestabiliza y se vuelve el centro en la vida de los jóvenes. Porque desadapta, abandona relaciones sociales o actividades y se reorganiza las prioridades en la vida. 

ADOLESCENTE OMNIPOTENTE E HIPERCONECTADO


Según Medina (2022) la cibernética de tercer orden desde la terapia sistemica se encuentra si mismos que entrampan al adolescente en dinámicas que se nutren por la cultura o la misma familia.  En la tecnología se encuentra al adolescente omnipotente por asumir una posición hostil desafiante e impulsada por el consumismo y hedonismo de la cultura. También se observa un adolescente hiperconectado en donde ya no se diferencia lo real, imaginado o simulado en las redes sociales, internet o videojuegos, se ve la asunción y prevalencia de una hiperrealidad y la hipercomunicación.   

Los videojuegos, redes sociales e internet por ejemplo recurren a historias o narraciones manipulando sentimientos, exaltando valores y estableciendo modelos hegemónicos de acción (Urra, 2006). Por lo que se crea una cultura digital que trastoca lo real, simulado e imaginado, dando pautas de orden en una generación. Por lo que se hace mas dificil diferenciar y se presenta un juego de imágenes y perfiles. 

La digitalización de contenidos no es solo con los adolescentes, en ocasiones es también con la familia en la que se vive en un plano imaginado o simulado en la que la tecnología asume una posición de hipermedio y se difumina el comportamiento compartido (Octobre, 2019; Planells, 2017). Entonces se simulan situaciones, convivencia o estados en perfiles o las plataformas, siendo un espacio para la expresión.

Sin embargo, la cultura adolescente se basa en la ofensa, la impulsividad, la irresponsabilidad, la falta de sentimientos y la asunción de una culpa como personas hostiles y desafiantes (Urra, 2006). Por qué en muchas ocasiones el padre o el mismo adolescente no creen en su responsabilidad o asimilan las consecuencias que toman y estas son justificadas o negadas (Hernanz, 2011). Esta permitió el desarrollo del ciberbullying, sexcasting y la sextorsión en donde se rotan los roles de ofensores y victimas, a su vez se normaliza la violencia en posts, estados o publicaciones. 

Porque en una era posmoderna se configura a la infancia o la juventud sin obstáculos y con naturaleza cambiante, los cuales creen poder ver, vivir o poder todo, la cual no es una experiencia real (Kincheloe, 2000).  Este adolescente cae entonces en una posición de Dios en la que los adultos se degradan y los hijos /as tienen la respuesta (Ortega, 2011).  Por lo que se estan desequilibrando las relaciones entre padres e hijos y se establece una impotencia en el sistema parental ante un mundo cambiante y un adolescente demandante. 

Esta se sustenta de una venganza de los jóvenes a los adultos mayores, una actitud rebelde a figuras de autoridad supuestamente opresivas con una visión conservadora y contraria la actualidad. Esta se difunde en videojuegos, programas, películas y la televisión (Kellner, 2000). Por que se resalta la brecha generacional, el cambio de fenómenos sociales, la jerarquía de las necesidades y el orden superior del placer y el deseo. 

El consumismo que es la base y el orden como se configura la felicidad en las personas, establecen estándares para los adolescentes. Estas influyen en sus expectativas de vida. Por lo que a través de esta configuran su identidad y legitiman su existencia conforme a cuanto tienen, logros o experiencias. Esta ha quitado la autonomía de los adolescentes y Freire (2002) la reconoce como la pedagogía del deseo donde se determinan los sueños posibles e imposibles.

Los adolescentes y jóvenes además encuentran en la producción del mercado soportes y material para la construcción de identidades a la que se llama estetización de la identidad vía el consumismo. Entonces estamos ante fenómenos como la masificación de comportamientos y bienes materiales, la anonimación y la uniformización en modas o costumbres (Le Breton, 2014; Octobre, 2019). La cultura de los medios de comunicación, redes sociales e internet llenan de representaciones sin valores éticos o políticos por ejemplo de violencia o género (Kellner, 2000). 

El consumo en la sociedad es un espacio autónomo para el adolescente donde se da lugar a sus referencias, elecciones, gustos, estilos de vida, valores y compromisos.  Esta autonomía es residencial y fuera de la familia que estará determinada por sus recursos (Octobre, 2019).  Por que el joven solo sigue al final modas u ordenes culturales no definidas por el sino por otras instancias e intereses. 

Este sugiere sobrevivir a la abundancia y la utopía de un crecimiento constante y expansionista. Entonces la conquista se basa en un mercado en el que los valores son ilimitados, donde se rechaza lo viejo o caduco y se valora el sacrificio, el éxito o realización personal (Ortega, 2011).  Tomando en cuenta nuevos ordenes fuera de lo moral y lo ético y reavivando un individualismo personal.

Por lo que en muchas ocasiones se somete a condiciones sociales y culturales que cambian con el tiempo o el espacio y se reconoce las adolescencias liquidas (Le Breton, 2014). Entonces las empresas comerciales funcionan como educadores los cuales generan una pedagogía cultural a través de los anuncios, televisión, películas, periódicos y juegos de video (Steinberg y Kincheloe, 2000). 

Asimismo, los planos digitales vienen a ser campos para la experimentación con espectadores de sus identidades, formas de recreación y prácticas.  Por lo que podemos ver en ocasiones a jóvenes abiertos y sin filtros en las redes sociales o en otros casos mascaras que esconden su yo personal.  La expresividad en los adolescentes es una forma de reivindicación de su diferencia, ser único o autentico o verdadero porque existe una valoración a la individualización y es su forma de demostrar su libertad, control y dirección en su vida (Octobre, 2019).

Esta identidad de los adolescentes se vuelve una marca o distinción en un aparente contexto individualista en la que gana poder frente a los pares en base a la imitación de modelos circundantes y provisionales. Por lo que participa y compite en un entorno demandante donde no se reconoce realmente y rellena con aspectos de su entorno. Por ejemplo, los adolescentes utilizan el cuerpo, los estilizan y se fabrican un look en la que deben balancear su deseo y los regímenes externos como un proceso de legitimización (Le Breton, 2014). 

Sin embargo, somos agentes o producto de la tecnología porque reproducimos un pensamiento cultural, social y filosófico brindado por programas o maquinas. Realmente el adolescente decide en el uso de redes sociales, videojuegos e internet, se adapta o reproduce lo que otros dicen. Esta se resume a un adolescente en la tecnología balanceado entre la originalidad o el ser seguidor. Por lo que actualmente se lidia con adolescentes aficionados por lo presentado en el mundo digital (Octobre, 2019).

El hedonismo ha favorecido una conducta déspota en la que hacen lo que quieran y se concentran solo en lo que desean (Urra, 2006). Esta produjo el decaimiento del amor con la prevalencia del sexo, cuerpo y el deseo, el desorden en las relaciones sociales mitigando las habilidades sociales y promoviendo unas conversaciones directas o vacías. 

Se hace entonces presente una precocidad y retraso de la juventud, donde la adolescencia estaba definida simétricamente, ahora esta es frágil e interminable por que se posterga por las dificultades de la vida adulta o se adelanta a una pseudo práctica adulta para entrar al mercado de trabajo o dedicarse a los estudios, solo para encontrarse con sus pasiones o deseos (Le Breton, 2014; Octobre, 2019).

Por eso junto al consumo, los valores sociales van dirigidos a un máximo bienestar o el placer subjetivo e individualista. Donde el mensaje es la provisionalidad o la fugacidad de los deseos. Siendo un camino sin retorno y concentrado en la satisfacción instantánea y negando las consecuencias como un adolescente omnipotente.

En los adolescentes se hace presente un permiso encubierto donde se suspenden las restricciones y se prevalece la diversión o se brinda la predisposición a objetos de la cultura (Octobre, 2019). Este comportamiento adolescente se conoce como descontrol pulsional frente a la inhibición o pasividad. Por lo que no cede a la latencia y se reconoce las consecuencias de su carácter (Hernanz, 2011).

El consumismo es una expresión del a epoca en la que encontramos en un inicio a padres proveedores que quieren dar cada vez más o mejores cosas a sus hijos/as. Por otro lado el adolescentes en el futuro se coloca en una posición de acumulador por lo que gana más protagonismo y se vuelve un círculo angustiante para padres, madres e hijos/as (Castells y De  Bofarull, 2002).  

A esto se añade un fenómeno encontrado en los jóvenes que es la reversibilidad en la que regresan a sus casas u hogares conocidos como “jóvenes boomerang”. Esta entonces supone una crisis antropológica o tensión en las edades donde el adulto se siente joven llamado juvenismo o el actúar como adulto llamado viejismo. Entendiéndose ya no como edades biológicas sino edades culturales organizadas en función a prácticas (Octobre, 2019). Esta va depender de modelos favorecedores o desfavorecidos hacia la identidad, la vocación, las crisis o condiciones de su entorno realizándose un camino singular que no tiene sanción por la cultura. 

Los adolescentes hiperconectados serán fruto de la prevalencia y el desarrollo de las redes sociales, internet y videojuegos que han trastocado varias áreas de la vida de la persona, ahora no solo estan presentes para el ocio sino para la comunicación con la familia o amigos, el estudio o el trabajo. Entonces se ha dado origen a una hipercultura globalizante en la que se generan patrimonios y referencias en el imaginario de los adolescentes estandarizando actitudes, comportamientos y conocimientos. Porque las redes sociales, el internet y videojuegos son proveedores de acceso a contenidos culturales, modos de consumo, expresión (Octobre, 2019). 

Se establece la existencia de una hiperrealidad condicionada a la explosión de información, la diversidad de significados en donde se produce un curriculum digital sin filtros o control (Steinberg y Kincheloe, 2000). Se habla de una cultura mediática o sociedad mediatizada donde las tecnologías de la información y la comunicación se vuelven intermediarios para la comunicación absoluta y se vuelve más estrecho y dificil de separar un mundo online del mundo real. (Ojeda, 2011)

Por otro lado, la hiperconexión retrata una relación bidireccional de los adolescentes basada en la divulgación y el acceso de información. Porque el adolescente tiene acceso a pornografía, contenido lesivo, violencia mientras es susceptible a compartir cosas (Urra, 2006). Esta hipercomunicación tecnológica sin embargo viene acompañada de incomunicación con entornos inmediatos y una sobredosis de información poniendo en duda la calidad de las relaciones (De Vega, 2011). 

Por lo que en los adolescentes se encuentra una interacción online permanente, porque no se desconecta realmente, más bien es un plano digital totalizador dirigido al aislamiento (Castells y De  Bofarull, 2002).  Esta funciona como una paradoja por que se asume relaciones al alcance de la mano y se tiene la sensación de estar cerca cuando no es así, al ser planos simulados o imaginarios (Hernanz, 2011).  

Esta representa a adolescentes con la tecnología ya no como sujetos pasivos, analógicos y solo receptores, sino retroalimentan un contenido y conforman una comunidad digital que, con sus contenidos en redes sociales, internet o los videojuegos realizan una transmisión digital, activa y de emisores (Castell y De Bofarull, 2002). Pero la pregunta principal será si este contenido es real o solo una reproducción de lo deseado o idealizado.

Entonces en función a lo que sugeria Medina se debe reconocer como sistemas opresores o patologías estructurales en el adolescente al consumismo y el hedonismo que han dado origen a un adolescente omnipotente y la hiperrealidad, hipercultura e hipercomunicacion a otro adolescente hiperconectado como se puede ver en la Figura .Estos van a permitir replantear  y visualizar a un adolescente desde la terapia familiar crtica que se encuentra afectado por un entorno.


Por lo que debe desvincularse de estos mitos y movimientos de su entorno y volverse un agente activo independiente de mitos culturales y sociales que se forman como narrativas dominantes. Por lo que acá no se ve específicamente la influencia de la familia sino la influencia de un entorno y cultura la cuál puede dar origen a conductas de riesgo y problemas en la adolescencia. 





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REFERENCIAS

Castells, P., & de Bofarull, I. (2002). Enganchados a las pantallas: Televisión, videojuegos, Internet y móviles. Planeta.

Ceberio, M. R. (2018). Errores, dificultades, problemas y sintomas en Ceberio,  M.R.  García, F E. Estrategias Creativas de Psicoterapia Breve. RiL Editores.  

De Vega, J. A. (2011). Adicción al internet y las nuevas tecnologías. La vida a través de una pantalla. en Pereira, R. Adolescentes en el siglo XXI. Ediciones Morata.

Hernanz, M. (2011) El adolescentes ante las dificultades. En Pereira, R. Adolescentes en el siglo XXI. Ediciones Morata.

Kellner, D. (2000).  Beavis y Butt Head: no hay un futuro para la juventud postmoderna. en Kincheloe, J., & Steinberg, S. R. Cultura infantil y multinacionales. La construcción de la identidad en la infancia.  Ediciones Morata.

Kincheloe, J., & Steinberg, S. R. Cultura infantil y multinacionales. La construcción de la identidad en la infancia.. Cultura infantil y multinacionalesLa construcción de la identidad en la infancia. Ediciones Morata.

Le Breton, D. (2011). Conductas de riesgo. De los juegos de la muerte a los juegos de vivir. Topia Editorial.

Le Breton, D. (2014). Una breve historia de la adolescenciaNueva Visión.

March, E., Grieve, R., Marrington, J., & Jonason, P. K. (2017). Trolling on Tinder®(and other dating apps): Examining the role of the Dark Tetrad and impulsivity. Personality and Individual Differences110, 139-143.

Medina, R. (2022). La terapia familiar de tercer orden. Del amor indignado al diálogo solidario (Vol. 15). Ediciones Morata.

Octobre, S. (2019). ¿Quién teme a las culturas juveniles?: Las culturas juveniles en la era digital. Océano Travesía. 

Ortega, J. (2011). El adolescente sin atributos. La construcción de la identidad en un mundo complejo. en Pereira, R. Adolescentes en el siglo XXI. Ediciones Morata. 

Planells, A. J. (2015). Videojuegos y mundos de ficción. Ediciones Catedra.

Rodríguez, P., Martín, S. y  Blanco, J. C. B. (2018). Familias enREDadas: los riesgos en Internet. Ediciones Morata.

Steinberg, S. R. y  Kincheloe, J. L. (2000). Basta de Secretos. Cultura infantil, saturación de información. en Kincheloe, J., & Steinberg, S. R. Cultura infantil y multinacionales. La construcción de la identidad en la infancia.  Ediciones Morata.

Timmermans, E., Hermans, A. M., & Opree, S. J. (2021). Gone with the wind: Exploring mobile daters’ ghosting experiences. Journal of Social and Personal Relationships38(2), 783-801.

Urra, J. (2012). El pequeño dictador. Grupo Ilhsa SA.

ABUSOS SEXUALES Y DOCENCIA EN EDUCACIÓN SUPERIOR


El mes de marzo marca, para muchas personas, el inicio de diversos desafíos académicos y de perfeccionamiento profesional. En este contexto, se reorganizan rutinas, recursos materiales, tiempos familiares, de pareja e incluso las labores de crianza.
 

El sueño es recibir formación de calidad por parte de docentes que, de algún modo marcarán el camino a seguir, y que en su mayoría son personas con un gran compromiso profesional, motivados hacia la construcción de conocimiento, con vocación para la enseñanza, y que, sin duda, demuestran a diario su integridad ética y compromiso moral

En este contexto pueden darse situaciones para las cuales nadie está preparado(a) y que tienen relación con diversas formas de abuso sexual que nos parece pertinente develar. La conducta inmoral de unos pocos académicos provoca graves consecuencias en las personas víctimas de sus abusos y en la enseñanza en general.


1.      Abuso y Academia

a. Academia y poder.

En la docencia universitaria, las interacciones exclusivas entre un docente y un estudiante están claramente delimitadas en los protocolos de cada institución. Existen muchas situaciones en las que los estudiantes se acercan a sus docentes: consultar dudas acerca de evaluaciones, solicitar materiales de estudio y revisar su asistencia, entre otras. También existe el trabajo colaborativo en investigación o ayudantías. Estas acciones son públicas, están reglamentadas y contribuyen significativamente al desarrollo intelectual y a la producción de conocimiento.

Los académicos, debido a su rol, tienden a proyectar una imagen de sabio, de buena persona, de ejemplo a seguir, despertando admiración en sus interlocutores. El uso del intelecto suele ser percibido como un atributo muy sensual en los hombres[1]

La posibilidad de tomar un café bien conversado con un sujeto “inteligente”, disfrutar de cosas que solo él puede ver y puede enseñar, suele percibirse como algo excitante. 

Para los académicos, a su vez, exhibir su conocimiento y hacer alarde de su supuesta inteligencia, conlleva una satisfacción que alimenta su ego y refuerza su poder e influencia. Este poder, bien usado, contribuirá al desarrollo y crecimiento de sus estudiantes; mal usado, en cambio, podría impulsar comportamientos inaceptables.

En el ejercicio académico, este poder se hace evidente en la posibilidad de dirigir el discurso en el aula, que los estudiantes deben escuchar, anotar y aprender. Se tiene el privilegio de otorgar la palabra o de hacer callar, también de elogiar y criticar y, evidentemente, en la tarea de evaluar, aprobar y reprobar. Para muchos, esta posición resulta embriagadora, transformándose en una “caricia al ego” a niveles que puede desinhibir o suspender el juicio moral.

En la formación profesional, la mayoría de los estudiantes ha alcanzado la edad legal para consentir interacciones sexuales. Para los académicos embriagados por el poder, la condición de adulto de sus estudiantes es suficiente para provocar situaciones cuestionables. Se crea una relación de poder basada en la admiración y el carisma, en la que se generan situaciones de acoso que en principio son normalizados por las víctimas basadas en el hecho de que todos son adultos. Esto permite al abusador instalar un juego con los estudiantes en el que ambas partes aceptan como anecdóticas las acciones de acercamiento sexual.


b. Academia y abuso sexual

El juego de seducción de un docente a un estudiante es una forma de acoso y abuso sexual difícil de investigar y evidenciar. No es violento, no es directo, es sutil y ambiguo. Es un juego de interacciones que se expresa en comentarios en clases, en el pasillo, por mensaje de texto. 

La condición de adultos otorga un aura de falso consentimiento a estos acercamientos, escondiendo que se trata de una relación asimétrica, en donde uno de ellos, el docente, ejerce poder e influencia sobre el otro, el estudiante. La interacción docente-estudiante porta una asimetría de poder dada por las atribuciones que el docente tiene respecto a sus estudiantes: el docente abusador puede facilitar o dificultar, incluso aprobar o reprobar injustamente a la persona que ha seleccionado para el abuso. Tal vez es más claro verlo en la condición de reprobar, pero también es nefasto en la facilitación, en el otorgamiento de privilegios o notas que el estudiante no merece. Se le induce a una falsa realidad acerca de lo que ha aprendido y, tarde o temprano, la víctima lo va a resentir.

El docente abusador muchas veces muestra un perfil como el que describimos a continuación:

1.  Se muestran carismáticos ante sus alumnos. El carisma puede provenir de la apariencia física, la vestimenta o el estilo desenfadado, aunque la mayoría de las veces se sostiene en su experto uso del lenguaje y en un conocimiento de alto nivel en alguna materia específica. Son sujetos que impresionan a quienes se inician en el oficio, pero curiosamente se cohíben con sus pares y no son capaces de fundamentar su punto de vista con un interlocutor de su nivel; a espaldas, en cambio, ridiculizan las críticas y no toleran los desacuerdos.

2.  Suelen tener un discurso de desdén hacia diversas construcciones sociales. Es típico que realizan críticas no fundamentadas a la educación. Suelen hablar mal de la religión, la familia y cualquier institución social. En el caso de los psicólogos, suelen criticar la investigación científica o propuestas de la psicología altamente reguladas como es la psicoterapia.

3. Critican con vehemencia a quienes pueden dejar en evidencia sus insostenibles propuestas. Suelen evitar el trabajo en equipo con pares o construyen equipos de personas (seguidores) de una jerarquía menor en conocimiento y que no los cuestionen.

4.  Suelen tener conductas trasgresoras de los límites personales que socialmente hemos construido. Elogios incómodos, “piropos”, comunicaciones en horarios inapropiados, invitaciones a interacciones privadas, exclusivas o fuera del marco pedagógico.

5.  Suelen hacer regalos. En el caso de profesionales que crean programas de formación, son capaces de regalar el programa a quien han seleccionado como víctima. Regalan co-autoría en publicaciones, es decir, entregan un beneficio que la víctima puede recibir como una agradable sorpresa, pero con conciencia de no ser merecida por el trabajo y/o esfuerzo personal y se convierte en un compromiso difícil de corresponder en la misma forma.

6.  Los abusadores pueden mostrarse emocionalmente vulnerables, dando la impresión de necesitar ayuda o apoyo que solo la víctima puede ofrecer. Presentan una imagen del “sabio herido” que solo se revela ante ti para hacerte sentir especial.

Quisiéramos destacar un par de ideas fundamentales relacionadas con este perfil.

Todos los involucrados en la educación superior somos críticos del sistema educativo y expresamos nuestro descontento. Sin embargo, el abusador adopta una estrategia diferente: critica persistentemente todo el sistema educativo sin proporcionar apoyo teórico o referencias verificables. 

Al mismo tiempo, no proponen un remedial o sus soluciones resultan impracticables para cualquier sistema educativo o persona. Su finalidad no es aportar el sistema o las personas, sino impresionar a sus interlocutores y conectar con estudiantes igualmente insatisfechos que pueden verlo como un líder a quien admirar y seguir, una suerte de “gurú” intelectual que a través de la crítica constante a otras miradas sobre el tema, invita a un aislamiento más propio de una secta que de un centro de pensamiento. 

En una condición de aislamiento de otras miradas, se hace más fácil cometer abusos sin ser detectados o denunciados, en víctimas que incluso se sienten favorecidos(as) por la atención diferencial que les presta la persona que admiran.

Llevamos años escuchando a sujetos que, por ejemplo, reniegan de la terapia psicológica como disciplina regulada por el método científico y declaran que ellos no hacen psicoterapia. Cuando hablan de su oficio, lo describen con eufemismos como: “Diseñadores de vidas”, “Re-escritura de vidas” o “Reorganizadores de esquemas conductuales”.

Se autodeclaran como los únicos capaces de desarrollar procesos de cambio en quienes les consultan y realzan los límites propios de la terapia para desprestigiarla. Con esto, huyen del marco ético, moral y legal en el que se establece la psicoterapia como servicio de salud mental. 

Si lo que hacen no es psicoterapia, aunque su formación, el modelo que siguen o los canales por los cuales se publicitan, evidencian que sí lo es, entonces con manipulación presentan argumentos para alejarse de las directrices éticas que rigen la relación terapeuta-consultante o docente-alumno, entre ellos, la regulación de los límites personales fuera del contexto profesional.

Ciertamente, ejercer como terapeuta es complejo. Es un trabajo que modela la vida de quienes se dedican a ello, requiriendo desarrollar una rutina de vida que impone estudiar permanentemente los nuevos avances en la investigación científica, invertir en perfeccionamiento, a veces percibir ingresos bajos y, en todos los casos, el reconocimiento profesional toma tiempo. 

Por otro lado, desarrollar investigación científica en terapia requiere un esfuerzo sistemático, someter al juicio y evaluación de otros colegas el trabajo que ha costado desarrollar. La terapia posee, en los marcos de lo posible, un sistema de investigación y validación de resultados exhaustivo.

Estos sujetos rehúyen el escrutinio de sus pares, no quieren ser evaluados y no toleran la crítica. Muchos de ellos presentan nuevas propuestas de terapia realizando recortes de teorías, técnicas y estrategias que solo ellos entienden y que no han sido probadas bajo las reglas del método científico. Sin embargo, sus creaciones tienen gran sintonía en marketing con las necesidades y, a veces, sufrimiento de las personas, ofreciendo soluciones mágicas y alienadas que no existen en la realidad.

c. El(la) paciente solapado(a).

Es importante hablar del perfil del abusado(a). Vamos a referirnos a personas que han sufrido esta experiencia en distintos niveles de formación académica, específicamente en el ámbito de la psicología (que es nuestro campo). Muy posiblemente, ocurre también en otras disciplinas.

Muchas de las personas que deciden estudiar o perfeccionar sus conocimientos de psicología lo hacen con la intención de ser buenos profesionales o mejorar aún más su ejercicio laboral. Pero, a nuestro modo de ver, hay un gran número de estudiantes que buscan, en el estudio y perfeccionamiento de la psicología, comprender situaciones que vivieron en su vida y les han afectado durante gran parte de su desarrollo.

Estas situaciones se han transformado en un malestar que no han logrado resolver con el apoyo de sus seres queridos. En ocasiones, han tenido pésimas experiencias de terapia y han descartado la posibilidad de ayuda clínica. Incluso hay situaciones en las que su relación de pareja está en problemas, o bien la familia de origen se encuentra en crisis y no tienen su apoyo, por lo que muchos de ellos experimentan sensaciones de soledad y desamparo.

Entonces, ven en el estudio de psicología la posibilidad de encontrar las claves para comprender su malestar y desarrollar un itinerario de sanación autónoma. A este tipo de estudiante le hemos llamado “paciente solapado”, porque, con el deseo de bienestar, espera del proceso de enseñanza-aprendizaje un resultado terapéutico.

La vulnerabilidad de estos estudiantes los expone a sentirse atraídos por docentes carismáticos en los que ven un ideal a seguir. En este sentido, todo docente debe saber que hay estudiantes cursando no solo un programa académico, sino también uno terapéutico, por lo que el compromiso ético es hacerse responsable de eso. Cuando estos estudiantes son invitados de manera inescrupulosa a sentirse discípulos(as), buscando interacciones privadas y exclusivas, siendo agregados a las redes sociales del docente, se podría estar preparando el terreno para un posible abuso posterior. 

2.   El(la) estudiante acosador

En muchas ocasiones, los estudiantes acosan al docente. Esto puede suceder de manera abierta o sutil, a través de interacciones personales exclusivas o mediante el uso de redes sociales, entre otros. Esta interacción para el docente con un desarrollo moral normal es molesta e incómoda, pero son fácilmente resolubles. Es decir, basta con que el docente establezca límites adecuados para prevenir el abuso o informar a la institución educativa que tomará las decisiones a seguir según su protocolo. En este contexto, acceder a una interacción sexualizada de cualquier tipo no tiene justificación ética

Los docentes que experimentan confusión ante estas situaciones y sienten placer y deseo de explorar hasta dónde pueden llegar estas interacciones, generan una situación de riesgo para el(la) estudiante acosador(a), ya que la relación docente-estudiante siempre se mantiene. Es decir, el docente sigue poseyendo poder e influencia que lo ubica en una relación asimétrica basada en sus funciones, en su carisma o en la idealización que sus alumnos hacen de él. Por eso, si debido a esta “confusión” el docente consiente interacciones de tipo sexual, inmediatamente se constituye en una interacción abusiva por su parte. Es decir, la situación se invierte en el acto de acceder a una comunicación sexualizada, aunque se cuente con el consentimiento de ambos y más aún si se concreta en encuentros sexuales.

3. A modo de conclusión. 

Creemos que estas temáticas suelen ser claras cuando el daño ya se ha producido, pero cuando están en curso, muchas personas lo toman como algo anecdótico, normal e incluso como una oportunidad de obtener algún beneficio.

El daño sufrido por estudiantes abusados(as) es grave y difícil de reparar, por lo que no se debe continuar normalizando este tipo de interacciones. Por eso invitamos al diálogo entre estudiantes, a la conversación entre docentes y a revisar qué hemos estado haciendo que permite la ocurrencia de estos actos a nuestra vista y paciencia. 

Cada institución educativa tiene un protocolo de acción ante abusos de este tipo, es un canal que se debe usar sin miedo.

Ciertamente son muchas las situaciones que escapan a este escrito, pero creemos importante poner sobre la mesa estos temas, no para abrir una temporada de “casa de brujas” o reacciones sensacionalistas que solo contribuyen en más daño a las víctimas.

Esperamos que esta reflexión se transforme en un instrumento de cuidado, más que de odiosidad, de diálogo con altura de miras, pero también es una advertencia en la que señalamos que no deseamos ni podemos soportar que más personas sean maltratadas por medio de malas prácticas de este tipo de docentes.

A todo(as) les deseamos un buen año académico y que sea de mucho aprendizaje y crecimiento personal.

 

Ps. Mg. Rodrigo Mardones Ibacache. Director Ejecutivo CESIST-CHILE.
Ps. Dr. Felipe García Martínez. Director General CESIST-CHILE.



[1] Decimos “hombres” porque son quienes más utilizan su posición de poder para acosar o abusar y porque el atributo del intelecto en la mujer tiende a generar más bien inseguridad entre nosotros los hombres, no resultando una condición necesariamente atractiva.

Primer día de escuela. Guía práctica para padres

El primer día de escuela puede ser una experiencia emocionante, pero también desafiante para algunos niños y niñas. No es raro que el llanto, el miedo y la ansiedad se apoderen de ellos al separarse de sus madres, padres o cuidadores. A esta situación se le suele llamar “segundo destete” y puede afectar tanto a los pequeños como a los adultos.

Si no se maneja adecuadamente, este proceso puede generar problemas de adaptación escolar, rechazo a ir a clases e incluso consultas a especialistas de salud mental o educación. Sin embargo, no hay que alarmarse ni etiquetar a los niños como problemáticos, ya que puede tratarse de una reacción normal y transitoria que se puede resolver con paciencia y amor.

Para ayudarte a que tu hijo o hija viva una mejor experiencia de inicio de vida escolar o retorno a clases, te ofrecemos esta guía práctica con consejos y sugerencias que harán que este importante paso en la vida familiar sea más tranquilo y feliz.


El trabajo comienza en el hogar

La clave para que la primera impresión de la escuela sea positiva para nuestros hijos está en el manejo que hagamos en el hogar. Aquí te damos algunas ideas de lo que puedes hacer:

  • Conversa con tu hijo o hija sobre la escuela. Cuéntale que es un lugar bonito, con muchos amigos y amigas, juegos divertidos y cosas nuevas para aprender. Explícale que le irás a dejar y luego a buscar cuando terminen las clases. Asegúrale que no estará solo ni abandonado, sino que tendrá personas que le cuidarán y le enseñarán.
  • Prepara con él o ella el uniforme y los útiles escolares. Haz que participe en el proceso de arreglar o comprar la ropa y el material que usará en la escuela. Enséñale los nombres de los objetos y para qué sirven. Haz que se sienta orgulloso y entusiasmado por su nueva etapa.
  • Visita la escuela con anticipación. Aprovecha este tiempo de vacaciones  para mostrarle su escuela a tu hijo o hija. Dile que ese es el lugar donde irá a aprender y a jugar. Muéstrale el camino de ida y vuelta y los lugares de interés que hay en el trayecto.
  • Infórmate sobre el nombre de la profesora y la asistente de aula. Es bueno que tu hijo o hija sepa con quiénes estará en la escuela y que las haya escuchado nombrar por ti. Dile que son dos personas que están contentas de conocerle, que le ayudarán y que hay que respetarlas y obedecerlas.
  • Háblale sobre los compañeros y compañeras de clase. Dile que en la escuela encontrará a otros niños y niñas con los que podrá jugar y compartir. Anímalo a ser amable, respetuoso y solidario con ellos.
  • Si tu hijo o hija va a usar transporte escolar, preséntale a los adultos a cargo. Dile que son personas de confianza que le llevarán y traerán de la escuela. Asegúrate de que sepa sus nombres y cómo contactarlos en caso de emergencia.
  • Nombra a los adultos profesionales y asistentes de la educación por sus nombres.  Es muy importante que los cuidadores sepamos los nombres de las personas adultas que van a relacionarse con nuestras niñas y niños, y referirnos a estas personas con sus nombres. Evita usar apodos como "tío" o "tía". Las niñas y niños deben saber y referirse a estas personas por sus nombres, esto nos permite protegerlos mejor y evitar confusiones en la relación adultos-niños(as).

Actitudes de los cuidadores


Los adultos a menudo se sienten ansiosos, temerosos e incluso angustiados al dejar a sus niñas y niños en un entorno desconocido. Es natural; después de todo, es la primera vez que el cuidado y la compañía de los hijos no se limitan al hogar.

En ocasiones, hemos conocido situaciones de maltrato entre compañeros o de niños que han sufrido por parte de profesores inescrupulosos. Aunque estas situaciones no son comunes y suelen ser puntuales, es fundamental que los padres dialoguen con sus hijos acerca de cómo cuidarse y cómo enfrentar sus propios conflictos o temores.

Sin embargo, hay un aspecto crucial que a menudo pasamos por alto: nuestras propias emociones. Si no prestamos atención a cómo nos sentimos, corremos el riesgo de transmitirles a nuestros hijos ideas catastróficas y miedos infundados. Esto puede afectar su desarrollo social y su autonomía.


Por lo tanto, cuando hables con tu hijo o hija sobre la escuela y su primer día de clases, recuerda estos consejos:

  1. Cuida el Tono de Tu Voz: Al comunicarte con ellos, utiliza un tono tierno y alegre. Transmite siempre seguridad y entusiasmo. Hazles sentir que la escuela será un lugar divertido y hermoso.

  2. Habla con Otros Adultos: Si necesitas desahogarte o compartir tus preocupaciones con otros adultos, asegúrate de que tu hijo o hija no esté presente. Los niños son muy perceptivos y captan nuestras emociones a través de nuestros gestos y tono de voz.

  3. La Separación en la Escuela: Al llegar al colegio, retírate de manera calmad

    a y lo más pronto posible. A menos que te inviten a participar en alguna actividad junto a los niños, evita prolongar la despedida. Sabemos que es difícil, pero recuerda que prolongar la separación solo aumenta la angustia de los pequeños.
  4. El Encuentro Después de Clases: Cuando vayas a buscar a tu hijo o hija al final del día, sorpréndelos con un pequeño regalo. Felicítalos y comparte su alegría por haber superado un paso importante. Pregúntales cómo les fue en la escuela y qué aprendieron.

Recuerda que este es un momento significativo en la vida de tus hijos. Tu apoyo y actitud positiva les ayudarán a enfrentar este nuevo capítulo con confianza y entusiasmo.

¡Mucho ánimo y éxito en este emocionante viaje escolar!





Equipo de Comunicaciones
CESIST-CHILE

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